; Apostolado de la Oración - Uruguay

¿POR QUÉ ORAR LAS INTENCIONES DE LA IGLESIA?

Jesucristo se identificó con la intención del Padre Creador. «Dios quiere hacer del mundo una nueva creación en Cristo» (AA 5). Al adherir a Jesucristo, cada bautizado acepta esa intención. Para que la vida del mundo sea cristiana, ella debe moldear la vida de todos, desde el corazón.

¿Cómo conseguirlo?

Sólo actualizándola cada día: reafirmándola en los «quereres», comprometiéndola en los «decires» (las oraciones), jerarquizando desde ella los «haceres». Es decir, sumando el vivir cotidiano a la correntada de vida nueva brotada del amor «hasta el extremo» de la Pascua.

El APOSTOLADO DE LA ORACION ayuda a hacer realidad la gran intención cristiana situándola en las actuales intenciones de la Iglesia. Al orarlas, el cristiano siente el querer y la llamada concreta de Dios y se abre a responderle eucarísticamente. Y, como la actualización de la intención la plantea cada mes el mismo Santo Padre -en las intenciones "por el mundo" y "por la evangelización"-, vive intensa y ampliamente su integración eclesial.


OFRECIMIENTO COTIDIANO


Dios Padre nuestro:

Te ofrezco todo lo que,con sufrimiento o alegría,

sienta, piense, haga, diga.

Que quienes encuentre, conmigo encuentren a Jesús, este día.

Me ofrezco con Él, Dios Hijo encarnado,

hombre nuevo de corazón sagrado,

que, por salvarnos, entrega su vida, en cada Eucaristía.

Te pido que Dios Espíritu Santo sea mi fuerza y mi guía.

Y yo, testigo de tu amor, todo el día.

A orar con las intenciones que el Papa, este mes, nos confía,

te dedico este tiempo

con la madre del Señor y de la Iglesia,

la Virgen María...
.

11/3/2014

Mensaje del Secretario Nacional

Queridos Amigas y Amigos del Apostolado de la Oración en Uruguay.

El Santo Padre Francisco me ha nombrado Obispo auxiliar de Buenos Aires, la fecha de consagración será el 3 de mayo de 2014 en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, como miembros del AO les pido un gran favor: que me encomienden al Señor Jesús. 
He servido en el AO Uruguay 7 meses nada más. Este año envié a todos los párrocos de Uruguay las Intenciones del Santo Padre, además de las hojitas de cada mes para que hagan el ofrecimiento diario y oren con la Iglesia (a todos los socios registrados). Este jueves 13 regreso a Buenos Aires y doy por terminada mi misión en el AO tanto en Uruguay como en Argentina. Este miércoles 12 de marzo celebro la Eucaristía en la Parroquia sagrada Familia de Montevideo a las 19 hs, los encomendaré. El P. General de la Compañía de Jesús nombrará pronto un nuevo Secretario Nacional, a él le tocará continuar esta misión.
Les agradezco de corazón la cálida recepción que tuve en muchos miembros del AO, pido disculpas por no haber respondido a la altura de las expectativas de muchos, pero he tratado de hacer lo posible. Los encomiendo y los bendigo.
Con afecto.
+ Ernesto Giobando sj




http://www.aica.org/10875-el-papa-nombro-al-ernesto-giobando-obispo-auxiliar-de-buenos.html
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13/2/2014

Comentarios a las intenciones del Papa Francisco-2014



Queridos amigas y amigos del Apostolado de la Oración en Uruguay:

Reciben por este medio los comentarios de las intenciones del Papa Francisco para este mes de febrero. No pude enviárselos antes, sabrán disculpar. Encontrarán textos del magisterio del Papa Francisco que hacen referencia a las intenciones, nos ayudarán a reflexionar y a darle contenido a nuestras meditaciones diarias. Renovemos entonces nuestra misión: orar y servir, unidos a la misión que Cristo Jesús nos confía.

Hemos repartido las nuevas hojitas del Apostolado de la Oración 2014, han sido enviadas por correo a todos los socios que figuraban en las listas que tenemos, y en una carta que les envié les decía que si deseaban seguir recibiendo las hojitas de los meses restantes, que nos avisen.

La dirección del Apostolado de la Oración en Uruguay es: Centro Manresa, Av. Luis Alberto de Herrera 4278 (11700) Montevideo. Tel: 2336-0836 (de 9 a 13 hs.)
mail: aporauruguay@gmail.com

Les avisamos que en el Centro Manresa daremos dos charlas : “Encontrar a Dios en todas las cosas”, los días 13 y 20 de marzo de 19.30 a 21.30, las charlas están dirigidas a todo público, pero en especial reflexionaremos sobre cómo vivir nuestra espiritualidad en el Apostolado de la Oración. Informes en el Centro Manresa de 9 a 18 hs.

En adelante recibirán estos comentarios cada dos meses, el próximo será marzo-abril.

Desde ya muchas gracias y no dejemos de contemplar el Corazón de Jesús y ofrezcamos nuestro día a día con alegría, gratitud y humildad. También encomendemos a nuestro nuevo Arzobispo de Montevideo, Mons. Daniel Sturla sdb, quien asumirá como nuevo Pastor el 9 de marzo en la Catedral Metropolitana de Montevideo.

En oración.

Ernesto Giobando sj
Secretario Nacional del AO-Uruguay

Ofrecimiento diario

Dios, Padre nuestro, yo te ofrezco toda mi jornada,
mis oraciones, pensamientos, afectos y deseos,
palabras, obras, alegrías y sufrimientos
en unión con el Corazón de tu Hijo Jesucristo
que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía
para la salvación del mundo.
Que el Espíritu Santo, que guió a Jesús,
sea mi guía y mi fuerza en este día
para que pueda ser testigo de tu amor.
Con María, la madre del Señor y de la Iglesia,
pido especialmente por las intenciones del Papa y
de nuestros obispos para este mes.

INTENCION UNIVERSAL - FEBRERO




Comentario:
PAPA FRANCISCO, MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTAHE
La mesita del abuelo
Martes 19 de noviembre de 2013
 Fuente: L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española, n. 47, viernes 22 de noviembre de 2013
 El Papa Francisco volvió a exaltar el valioso papel de los ancianos en la Iglesia y en la sociedad. Habló de ello en la misa del martes 19.
Su homilía comenzó con una pregunta: «¿Qué dejamos como herencia a nuestros jóvenes?». Para responder hizo referencia al relato del segundo libro de los Macabeos (6, 18-31) donde se narra el episodio del sabio anciano Eleazar, uno de los escribas más estimados, quien, antes que comer carne prohibida para complacer al rey, se dirigió voluntariamente al martirio. De nada sirvieron los consejos de sus amigos, que le exhortaban a fingir que comía ese alimento para salvarse. Él prefirió morir entre los sufrimientos antes que dar un mal ejemplo a los demás, sobre todo a los jóvenes. «Un anciano coherente hasta el final», lo definió el Santo Padre.
«Este hombre —explicó— ante la elección entre apostasía y fidelidad, no duda. Tenía muchos amigos. Querían llevarle a una componenda: “Finge, así podrás seguir viviendo...”. Esa actitud de fingir, de fingir piedad, de fingir religiosidad, es la que condena Jesús con una palabra muy fuerte en el capítulo 23 de san Mateo: la hipocresía. En cambio «este hombre bueno, de noventa años, correcto y muy estimado por su pueblo, no piensa en sí mismo. Piensa sólo en Dios, en no ofenderle con el pecado de la hipocresía y de la apostasía. Piensa también en la herencia» que debe dejar. Por lo tanto, piensa en los jóvenes.
Eleazar, por lo tanto, pensaba en lo que habría dejado en herencia a los jóvenes con su elección. Y se preguntaba: «¿Una componenda, es decir, mitad y mitad, una hipocresía o la verdad, la que busqué seguir durante toda la vida?». He aquí «la coherencia de este hombre, la coherencia de su fe —comentó el Obispo de Roma— pero también la responsabilidad de dejar una herencia noble, auténtica».
«Nosotros vivimos en un tiempo en el cual los ancianos no cuentan. Es feo decirlo —repitió el Santo Padre— pero se descartan porque molestan». Sin embargo «los ancianos son quienes nos traen la historia, la doctrina, la fe y nos lo dejan como herencia. Son como el buen vino añejo, es decir, tienen dentro la fuerza para darnos esa herencia noble».
Con este fin, el Papa se refirió al testimonio de otro gran anciano, Policarpo. Condenado a la hoguera, «cuando el fuego comenzó a quemarle» —recordó— se percibió a su alrededor el perfume del pan recién horneado.
Aquí el Pontífice volvió con la memoria a su infancia: «Recuerdo —dijo— que cuando éramos niños nos contaban esta historia. Había una familia, un papá, una mamá y muchos niños. Y estaba también un abuelo que vivía con ellos. Pero había envejecido y en la mesa, cuando tomaba la sopa, se ensuciaba todo: la boca, la servilleta... no daba una buena imagen. Un día el papá dijo que, visto lo que sucedía al abuelo, desde el día siguiente tendría que comer solo. Y compró una mesita, la puso en la cocina; así el abuelo comía solo en la cocina y la familia en el comedor. Después de algunos días el papá volvió a casa y encontró a uno de sus hijos jugando con la madera. Le preguntó: “¿Qué haces?”. “Estoy jugando a ser carpintero”, respondió el niño. “¿Y qué construyes?”. “Una mesita para ti papá, para cuando seas anciano como el abuelo”. Esta historia me hizo mucho bien para toda la vida. Los abuelos son un tesoro».
Volviendo a la enseñanza de las Escrituras respecto a los ancianos, el Papa Francisco hizo referencia a la Carta a los Hebreos (13, 7), donde «se lee: “Acordaos de vuestros guías, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe”. La memoria de nuestros antepasados nos conduce a la imitación de la fe. Es verdad, a veces la vejez es un poco fea por las enfermedades que comporta. Pero la sabiduría que tienen nuestros abuelos es la herencia que debemos recibir. Un pueblo que no custodia a los abuelos, que no respeta a los abuelos no tiene futuro porque ha perdido la memoria».
«Nos hará bien pensar en tantos ancianos y ancianas, en quienes están en las residencias y también en los muchos que —es fea la palabra pero digámosla— están abandonados por sus seres queridos», agregó luego el Santo Padre, recordando que «ellos son el tesoro de nuestra sociedad. Recemos por ellos para que sean coherentes hasta el final. Éste es el papel de los ancianos, éste es el tesoro. Recemos por nuestros abuelos y por nuestras abuelas que muchas veces desempeñaron un papel heroico en la transmisión de la fe en tiempos de persecuciones». Sobre todo en los tiempos pasados, cuando los papás y las mamás a menudo no estaban en casa o tenían ideas extrañas, confusas por las ideologías en boga de esos tiempos, «fueron precisamente las abuelas las que transmitieron la fe».


INTENCION POR LA EVANGELIZACION - FEBRERO

Exhortación Apostólica Evangelli gaudium
Papa Francisco, 24 noviembre de 2013
1. La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años.
2. El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es el deseo de Dios para nosotros, ésa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado.
3. Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque «nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor»[1]. Al que arriesga, el Señor no lo defrauda, y cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos. Éste es el momento para decirle a Jesucristo: «Señor, me he dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza contigo. Te necesito. Rescátame de nuevo, Señor, acéptame una vez más entre tus brazos redentores». ¡Nos hace tanto bien volver a Él cuando nos hemos perdido! Insisto una vez más: Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia. Aquel que nos invitó a perdonar «setenta veces siete» (Mt 18,22) nos da ejemplo: Él perdona setenta veces siete. Nos vuelve a cargar sobre sus hombros una y otra vez. Nadie podrá quitarnos la dignidad que nos otorga este amor infinito e inquebrantable. Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría. No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase. ¡Que nada pueda más que su vida que nos lanza hacia adelante!
24. La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan. «Primerear»: sepan disculpar este neologismo. La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cf. 1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva. ¡Atrevámonos un poco más a primerear! Como consecuencia, la Iglesia sabe «involucrarse». Jesús lavó los pies a sus discípulos. El Señor se involucra e involucra a los suyos, poniéndose de rodillas ante los demás para lavarlos. Pero luego dice a los discípulos: «Seréis felices si hacéis esto» (Jn 13,17). La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz. Luego, la comunidad evangelizadora se dispone a «acompañar». Acompaña a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean. Sabe de esperas largas y de aguante apostólico. La evangelización tiene mucho de paciencia, y evita maltratar límites. Fiel al don del Señor, también sabe «fructificar». La comunidad evangelizadora siempre está atenta a los frutos, porque el Señor la quiere fecunda. Cuida el trigo y no pierde la paz por la cizaña. El sembrador, cuando ve despuntar la cizaña en medio del trigo, no tiene reacciones quejosas ni alarmistas. Encuentra la manera de que la Palabra se encarne en una situación concreta y dé frutos de vida nueva, aunque en apariencia sean imperfectos o inacabados. El discípulo sabe dar la vida entera y jugarla hasta el martirio como testimonio de Jesucristo, pero su sueño no es llenarse de enemigos, sino que la Palabra sea acogida y manifieste su potencia liberadora y renovadora. Por último, la comunidad evangelizadora gozosa siempre sabe «festejar». Celebra y festeja cada pequeña victoria, cada paso adelante en la evangelización. La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia en medio de la exigencia diaria de extender el bien. La Iglesia evangeliza y se evangeliza a sí misma con la belleza de la liturgia, la cual también es celebración de la actividad evangelizadora y fuente de un renovado impulso donativo.

Concédeme, Señor, la gracia del buen humor.

Los santos fueron santos, pero también fueron alegres.
Santa Teresa de Jesús decía: "Un santo triste es un triste santo".
No me imagino a Jesús serio, ni a María.
Hubo mucha seriedad en mi vida, demasiada formalidad.
Muchas cosas me robaron la alegría, fueron ladrones de mi buen humor.
El buen humor no es sólo reír ante un chiste, no es la carcajada fácil, aunque reír ayuda.
El buen humor es una actitud frente a la vida, es reconocer el lado alegre de los hechos y de las circunstancias.
El buen humor ayuda a aliviar las congojas y las culpas.
El buen humor transforma nuestros melodramas en comedias.
La ironía es la caricatura del buen humor.
La ironía hiere, el buen humor cura.
La ironía ridiculiza, el buen humor crea puentes.
Humor es espíritu, actitud, ingenio, alivio, sonrisa, esperanza.
Tú eres, Señor, la causa de mi alegría.
Si los Apóstoles se sentían tan bien contigo, no creo que haya sido por tu severidad, sino por tu buen carácter, por tu buen humor.
Que sepa reírme de mi mismo, el primer peldaño del buen humor.
Que nunca me ría de los demás, el primer peldaño de la tristeza.
Ante la seriedad, un poco de soltura.
Ante la rigidez, un poco de flexibilidad interior.
Que sepa tener buen humor, hará de mi vejez un camino de luz, sabré entusiasmar a otros, sabré reírme con otros. Amén.

Oraciones para Personas Mayores
Ernesto Giobando sj
Edit. San Benito, Buenos Aires


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29/1/2014

Intenciones Febrero 2014




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31/12/2013

Intenciones Enero 2014




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14/11/2013

hojita de intenciones diciembre 2013

AO diciembre.pdf  


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